Historia
Història. Mas Isoles

Mas Isoles es una masía que los primeros datos que constan en archivo datan del año 850. Fue levantada en una ladera de la montaña que forma el valle que acoge el pueblo de Ripoll.
En sus inicios la casa fue una masía, ya que su economía de autosuficiencia se basaba en la cría de ganado. Aún hoy podemos observar los terrenos inferiores de la casa en forma de terrazas, lo que nos puede llevar a pensar en la existencia de una explotación agrícola, pero únicamente se dedicaba a la cosecha de cereales y alimentos para el consumo de la familia.

Cuando fue construida esta casa, formaba parte de una propiedad mucho más grande, donde podíamos encontrar una casa solariega, la casa principal. Actualmente, si seguimos subiendo el camino de Sant Antoni, el mismo que nos lleva a Mas Isoles, hasta su finalización, podemos encontrar los restos de ésta casa, enmarcados en un paisaje sobrecogedor: símbolo de la grandeza de la saga familiar que un día fue, un solitario campanario aún en pie, parte de la fachada principal que hoy se encuentra derruida.

“Mas Isoles era la vivienda de unos de los hijos de la familia propietaria, utilizando una pequeña parte de la finca para la manutención de su familia”

Podemos suponer que, una casa más pequeña como la actual Mas Isoles, era pues una borda o una vivienda para uno de los hijos de la familia (que no fuera el heredero, ya que a éste le correspondía la casa principal) que utilizaba una pequeña parte de la finca para la manutención de su familia.

La casa original constaba de dos pisos: uno inferior, medio soterrado en la montaña, donde se recogían los animales y guardaban los utensilios de campo; y otro superior, donde vivían sus propietarios, con tres habitaciones, una cocina, un comedor y una salón. Debajo del tejado estaban las buhardillas donde se guardaba la cosecha y los frutos del huerto.

Hacia los años 50 se hizo una ampliación, y lo que hasta ahora había sido una casa sencilla pero robusta, se convirtió entonces en una edificación señorial y austera. Los pesebres pasaron a ser bodegas y almacén, de la misma forma que los humildes espacios superiores pasaron a un segundo plano y casi toda la actividad de la casa se trasladó a las nuevas estancias. Se modificó su acceso y se abrió un amplío vestíbulo de dos pisos que daba paso a una gran sala, y se construyó una escalera que comunicaba con los nuevos dormitorios de la planta superior. Igualmente, se modificó la fachada añadiéndole un balcón y una escalera exterior.

“Su esplendor llegó a su fin y acabó en decadencia. Los últimos 40 años precipitaron el desgaste de la casa, llenándose de malas hierbas”

A pesar de todo, su esplendor llegó a su fin, y acabó en decadencia. Posteriormente utilizada como segunda residencia, sus propietarios se fueron olvidando de ella hasta que terminó completamente abandonada. Los últimos cuarenta años, con innumerables cambios de propietario y algunos intentos de mejora, precipitaron el desuso y desgaste de la casa, llenándose de malas hierbas y acabando en un estado deplorable.

En 2002, finalmente se empezó una verdadera intervención: el actual proyecto de reconstrucción. Durante más de dos años, las idas y venidas de diferentes industriales no parecían tener fin; con el transcurso de las obras, lo que en inicio parecía un proyecto más simple, acabó convirtiéndose en otro mucho más complicado y costoso que la idea original.

Aun así, se continuó con la reconstrucción total de la masia, y lo que no fue más que un proyecto sobre papel, es hoy una realidad. Actualmente en la casa conviven espacios fielmente reconstruidos a semejanza de la vivienda original y otros de nueva construcción, junto con un jardín exterior y diferentes servicios y espacios.

“Cada detalle de su interior está hecho con el máximo esmero”

Cada detalle de su interior está hecho con el máximo esmero posible: desde diversos objetos originales del mundo rural hasta mobiliario original restaurado, e incluso una gran puerta original del s. XVIII procedente del Palacio de la Granja. Y todavía hoy siguen adelante las tareas de recuperación de tapices, imágenes pictóricas, mobiliario y otras piezas que, poco a poco, van siendo introducidas en la casa.

Abierta al público desde 2004 como casa de turismo rural, Mas Isoles ha recibido innumerables críticas favorables y sus huéspedes suben día tras día, lo que nos anima a seguir mejorando e invirtiendo en la finalización de este gran proyecto.

Todavía queda mucho trabajo por hacer y muchas páginas que escribir en la historia de esta gran casa del Pirineo catalán.

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